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lunes, 30 de mayo de 2011

"Europa va cuesta abajo y el descontento de todos va cada vez en aumento"

Desde hace ya unos días llevamos viendo cómo el movimiento 15M va creciendo y va tomando las plazas y calles de muchas ciudades españolas. Dada la repercusión que está teniendo en todos los sentidos, me pregunté cómo veían los turistas lo que está ocurriendo en las calles de nuestro país. Quería saber de qué forma les afecta a ellos encontrarse ante estas situaciones en su destino de viaje. Por esta razón, me fui a la Plaza de Cataluña de Barcelona, un día después de que la "desalojaran" por "motivos de higiene".

Llegué a la plaza sobre el mediodía, con la cámara de fotos, boli y libreta en mano, con la intención de entrevistar a algunos de los turistas que estuvieran por allí y recoger sus impresiones. El lugar estaba abarrotado. Los acontecimientos del día anterior hicieron avivar el ánimo de los concentrados y aumentó el número de personas en relación con los días precedentes.

Las preguntas que tenía en mente se centraban sobre todo en saber cuáles eran sus sensaciones. En primer lugar, quería saber si sabían qué estaba pasando en la plaza, por qué estaba la gente allí acampada, si habían oído hablar del movimiento 15M. Tras preguntar esto, me centraría en sus impresiones acerca de lo que estaban viendo allí desde el punto de vista de un turista. ¿Qué sentimiento les despertaba toda la gente allí reunida? También tenía preparada una pregunta que no sabía si iba a poder hacerla, pues dependía de encontrar a alguien que hubiera presenciado directamente los acontecimientos violentos del día anterior. Esa pregunta estaba relacionada con los sentimientos que hubieran experimentado en aquellos momentos. Si pasaron miedo, si lo veían "normal", si les era algo indiferente... Finalmente, encontré a un chico francés que pudo responder a todo esto. Después, quería saber si para ellos lo que ocurría era algo extraordinario, algo raro, que no hubieran visto en otros países que hubiesen visitado, o en sus propios países de origen. Para finalizar, la gran pregunta del millón: ¿se veía dañada la imagen de Barcelona o de España en general por este tipo de actos?


En primer lugar entrevisté a 3 chicas francesas de la región de Bretaña. Estaban sentadas cerca del monumento a Francesc Macià de Plaça de Catalunya. Tras explicarles mis intenciones, accedieron sin ningún problema a responder a mis preguntas.

Estas chicas habían visto imágenes por la televisión francesa de lo que estaba pasando en algunas ciudades españolas. Llegaron la noche anterior, por lo que no tenían idea del desalojo y de las escenas violentas que acontecieron ese día. Lo que ellas sabían era que estaban mostrando su descontento por el paro, por las pocas oportunidades de trabajo y por las elecciones, nada más. Intuían que debía de ser algo similar a lo que estaba pasando en Grecia, pero menos importante. Les sorprendió ver tanta gente en la plaza, tan organizada, tan variopinta. Eso fue lo que más les sorprendió, el gran número de personas que allí se congregaba. Por lo demás, tenían una sensación de normalidad, nada de miedo, ninguna mala impresión... Se sentían en realidad "al margen de aquella manifestación". "En Francia estamos acostumbrados a esto, los jóvenes se manifiestan con mucha frecuencia. Allí también pasan cosas similares, pero eso sí, lo más probable es que las autoridades no les hubieran dejado acampar durante tanto tiempo. Además, casi seguro que habría habido alborotadores violentos que hubieran empezado a romper cosas y a empeorar las cosas, por lo que la policía se habría visto obligada a intervenir". Estas chicas en su último viaje a Londres presenciaron también las manifestaciones de los estudiantes británicos en contra de los cambios en las universidades del Reino Unido, por lo que todo esto les resultaba normal y estaban preparadas para encontrarse situaciones parecidas en sus próximos viajes, ya que "Europa va cuesta abajo y el descontento de todos va cada vez en aumento". Después de todo esto concluyen diciendo que la imagen de Barcelona y la de España no se ve en absoluto dañada, que lo ven como algo normal y que "probablemente lo que hoy está pasando aquí, mañana podría pasar allí".


Más tarde entrevisté a Manuel y a su madre, unos mexicanos del D.F. que estaban de visita por España. Habían visitado ya Granada y Madrid (donde vieron en primera persona la acampada de Sol), por lo que ya sabían qué estaba pasando en Barcelona. Tampoco sabían nada del desalojo del día anterior. "Creemos que todo esto se hace por el paro que está afectando a la juventud española, pero es curioso que haya también tanta gente no tan joven. Está también relacionado con las elecciones que ha habido, ¿no?". Lo que les llamaba la atención era la cantidad de personas y lo organizado que parecía que estaba todo. Lo veían como algo normal, en absoluto se sentían amedrentados, asustados o temerosos de ver tanta gente. "Entendemos que cuando hay problemas en casa, hay que hacer todo lo posible para solucionarlos. En nuestro país, una manifestación popular de este tipo creemos que es poco probable. Ha habido intentos, se han hecho algunas, pero finalmente se han disuelto y han caído en el olvido. En México tenemos el problema del narcotráfico y la gente quiere solucionarlo, pero aún estamos aprendiendo, creo, a saber protestar. No creo realmente que se pueda ver algo así en nuestro país, por lo menos en estos tiempos, pero ojalá llegue el día en que presenciemos algo igual. Viajar te abre la mente, ves cosas diferentes desde otros puntos de vista, cosas que te gustaría imitar o evitar". Estos turistas mexicanos, al igual que el grupo de francesas, piensan que la imagen de España no se ve en absoluto dañada por estos acontecimientos.

Por último, entrevisté a Fabien, un chico francés de Normandía. Este chico sabía casi lo mismo que las demás personas con las que hablé: que eran jóvenes que protestaban por el paro, por las elecciones. Veía con normalidad todo lo que ocurría en la plaza, pero no lo que ocurrió el día anterior. Él estaba por allí cuando se complicó la situación. "Me chocó mucho ver lo que vi. me sentía confuso, era algo que no llegaba a entender. La gente estaba muy tranquila, no sé muy bien cómo se lió todo. Sentí algo de temor. El sonido de los helicópteros, los gritos... Empecé a aligerar el paso, aún tenía muchas cosas que ver". Este tipo de manifestaciones las ve con normalidad, pues en Francia está acostumbrado a ellas, pero con situaciones violentas provocadas por cuatro gatos que revientan los actos. "Ojalá llegue a Francia un movimiento de este tipo, tan organizado y pacífico. Por cierto, no creo que la imagen de Barcelona se vea perjudicada para nada".

Son tan sólo tres opiniones, pero las tres van en la misma línea, muy diferente a la que en un principio podríamos tener. No sienten miedo ni inseguridad y no creen que la imagen de la ciudad se vea perjudicada. Pero repito, no son más que tres opiniones... Seguro que hay otras muy diferentes a estas. ¿Conocéis la opinión de otros turistas respecto a esta situación? ¿Cómo les afecta todo esto en su viaje? Como siempre, vuestros comentarios son más que bienvenidos.


  El autor José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

4 comentarios:

Me ha encantado el post. ¡Buen trabajo de investigación! ;)

Realmente interesante, la iniciativa ha sido muy buena. Saludos!

Gracias María y Patricia. A ver si podemos recoger más información acerca de lo que piensan los turistas...

Enhorabuena por enfocar todo este tema desde otro punto de vista, no menos interesante.

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