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martes, 25 de marzo de 2014

Barcelona, capital mundial del piano

Barcelona es una vez más desde el 22 de marzo al 3 de abril la capital mundial del piano, con motivo de la celebración de 60º Concurso Internacional de Música Maria Canals, el más antiguo de España de su tipo y de los primeros del mundo en ser aceptado por la Federación Mundial de Concursos Internacionales de Música en 1958.

Concurso Internacional de Música Maria Canals Barcelona

Y gracias a este evento, todos los que pasamos este sábado pasado por el céntrico Passseig de Gràcia de Barcelona, nos topamos con la agradable sorpresa de encontrarnos con varios pianos de cola repartidos en diferentes puntos de la calle. Era el momento de Pianos al carrer (pianos en la calle).

Concurso Internacional de Música Maria Canals Barcelona

En concreto eran diez instrumentos que provocaban a los transeúntes con un lema claro y directo: Seu. Sóc a les teves mans (Siéntate. Estoy a tus manos). 

Concurso Internacional de Música Maria Canals Barcelona


Concurso Internacional de Música Maria Canals Barcelona

Y muchos le hicieron caso: niños, que con una maestría pasmosa se atrevían con piezas de Vivaldi o Chopin; jóvenes que dejaban boquiabiertos a los que allí se congregaban; personas mayores que tocaban el piano, acariciándolo con dulzura como si fuera un bebé; maestros y alumnos, tocando a cuatro manos; amigos, que, además de tocar el piano, también mostraban su talento bailando o cantando... 

Concurso Internacional de Música Maria Canals Barcelona

En definitiva una fiesta a la música, al buen gusto, al arte por el sonido del piano que desde las 10 de la mañana hasta las 8 de la tarde estuvo sonando en Passeig de Gràcia, convirtiéndolo en una sala de conciertos improvisada al aire libre, ante la admiración, sorpresa y buena acogida que tuvo por todos los que allí pasaban, desde turistas a la gente local.

Concurso Internacional de Música Maria Canals Barcelona

Esta iniciativa, junto con otras que pretenden promover la divulgación y la práctica de la música mediante la participación ciudadana, da el pistoletazo de salida al concurso oficial que ha arrancado este sábado 22 de marzo y que congregará hasta el día 3 de abril a 88 participantes de 22 nacionalidades distintas.

Concurso Internacional de Música Maria Canals Barcelona



                 

                 

                


El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

domingo, 9 de marzo de 2014

Rascacielos de España: Torre Iberdrola en Bilbao

La Torre Iberdrola es el sexto edificio más alto de España, por lo que no es de extrañar que a mi llegada a Bilbao con el autobús del aeropuerto fuera una de las primeras cosas en que me fijé de la ciudad.

torre iberdrola bilbao
Torre Iberdrola de Bilbao

Llegué en un día gris de febrero. Las gotas empezaban a caer y yo, mochila al hombro, no pude frenar el impulso de acercarme más a esa torre para admirarla y fotografiarla. El cielo, de tonalidades oscuras, se reflejaba en el edificio, dándole un cierto carácter frío pero refinado a la vez.

El cielo se iba poniendo cada vez más negro, pero yo aguantaba tranquilamente tomando fotos, hasta que... cayó el gran chaparrón y me tuve que refugiar en una cafetería donde aproveché para desayunar y leer sobre la Torre Iberdrola.

torre iberdrola bilbao
Torre Iberdrola Bilbao

La Torre Iberdrola fue diseñada por el arquitecto argentino César Pelli, entre cuyas obras destacan las famosas Torres Petronas de Kuala Lumpur, en Malasia; o la Torre de Cristal, en Madrid.

La Torre Iberdrola mide 165 metros de altura, lo que la convierten en el edificio más alto de Euskadi y la sitúan en el puesto 43º en la lista de los edificios más altos de la Unión Europea. Su construcción se inició en 2007 y se terminó 4 años después, en 2011, si bien no se inauguró hasta 2012. Consta de 41 plantas, dispone de 22 ascensores (los más veloces del País Vasco), 5500 ventanas exteriores y un helipuerto usado sólo para vuelos sanitarios o de emergencia.

torre iberdrola bilbao
Torre Iberdrola Bilbao

En la actualidad alberga las oficinas de la empresa eléctrica Iberdrola y se ha convertido en uno de los referentes del skyline de Bilbao.

Se ubica muy cerca del Museo Guggenheim de Bilbao, en la Plaza de Euskadi, en el distrito de Abando.

torre iberdrola bilbao artxanda
Torre Iberdrola desde el mirador de Artxanda


             


El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

jueves, 30 de enero de 2014

Atardecer en el Port Vell de Barcelona

Y una vez más, fue el regalo de Reyes que Barcelona me tenía reservado este año.

Atardecer en Barcelona

Como ya viene siendo un clásico desde que vivo en Barcelona, la tarde de Reyes intenté escaparme del gentío que se congrega en el centro de la ciudad con motivo de la llegada de los Reyes Magos. Esa tarde no me gusta quedarme en casa, pero salir a ver la cabalgata no me llama tampoco mucho la atención, por lo que desde hace ya unos años me gusta alejarme del bullicio, yendo a lugares alternativos donde sé que apenas me voy a encontrar a gente.

Atardecer en Barcelona

Este año, decidí ir a pasear a la playa de la Barceloneta y de Sant Sebastià, una vez Sus Majestades se hubieran ido ya. Y así fue como, de camino allí, me encontré con otro de esos atardeceres que han conseguido dejarme con la boca abierta

Atardecer en Barcelona

Fue en las inmediaciones de los muelles de la Barceloneta, junto al Passeig de Joan de Borbó. El cielo empezó a teñirse de un intenso color anaranjado que conforme pasaban los segundos iba adquiriendo otras tonalidades: azules, violetas, rosáceas... No duró mucho tiempo, pero la imagen quedó grabada en la retina. 

Atardecer en Barcelona

Haciendo las fotos que comparto aquí, caí en la cuenta de que el año anterior había presenciado otra puesta de sol en el Tibidabo. Fue también una noche de Reyes. Pero, además, fue también un 5 de enero cuando dos años atrás vi otro atardecer impresionante en las Ramblas, junto al monumento de Colón.

Hotel W Barcelona

Tras hacer estas fotos, continué mi camino hacia la playa de la Barceloneta. Paseando por allí, con una brisa fresca, pero lo justo como para no disuadirme de seguir caminando, podía oír los ecos de la ilusión de la gente que presenciaba la cabalgata de Reyes en las calles más céntricas de la ciudad condal. En mi caso, también estaba emocionado e ilusionado, ya que tenía en mi cámara y en mi recuerdo mi regalo: otro de los mejores atardeceres de Barcelona.


                     
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El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

martes, 21 de enero de 2014

El alma de Atitlán, el lago más bonito del mundo

Muchos son los que dicen que el lago Atitlán es uno de los lagos más bonitos del mundo,  y razón no les falta.

Lago Atitlán Guatemala
Lago Atitlán, Guatemala

Antes de mi viaje a Guatemala y México ya había oído hablar de la belleza de este lugar. Me había hartado de ver fotos y por esa razón tenía un poco de miedo de que no me impresionara tanto como debiera. Pero no fue así. El lago en sí es como sacado de otro mundo. Sentarme a sus orillas y mirar el horizonte fue ya una experiencia que sobrepasó todas mis expectativas. Da igual que lo viera calmado o embravecido por las tormentas que lo azotaban. Siempre, y digo siempre, me sentía como hipnotizado por él.

Lago Atitlán, Guatemala
Aguas tranquilas del lago Atitlán al amanecer

volcan de san pedro Lago Atitlan, Guatemala
Volcán de San Pedro reflejado en las aguas del lago Atitlán

Lago Atitlan, Guatemala
Tormenta sobre el lago Atitlán

Lago Atitlan, Guatemala
Nubes de tormenta sobre el lago Atitlán

Una de las primeras impresiones que tuve fue la de incredulidad. ¿Cómo podía existir semejante escenario? Parecía los decorados de alguna película, tipo Jurassic Park: un gran lago rodeado de verde vegetación y altos volcanes.

Lago Atitlán, Guatemala

Lago Atitlan, Guatemala
Lago Atitlán, Guatemala

Mi estancia en San Marcos de la Laguna, un pequeño pueblo ubicado a orillas del lago, fue uno de los grandes momentos de mi aventura por Guatemala. Mis días en el lago Atitlán fueron unos momentos de descanso, de no pensar en nada, de pausa, de reflexión. Me encantaba irme al minúsculo embarcadero y contemplar lo que pasaba a mi alrededor, en silencio, a veces con mi cuaderno de viajes, para escribir y plasmar mis sensaciones.

amanecer en Lago Atitlan, Guatemala
Luz del amanecer en el lago Atitlán

Y fue sentado en ese muelle cuando empecé a conocer el alma del lago Atitlán. Dicen que el lago está ubicado en una "zona de energías" un tanto especial, lo que le da cierto carácter místico, pero, tranquilo, el alma que yo descubrí no tiene nada que ver con lo etéreo e inmaterial. Podría ahora ponerme a enumerar datos acerca de su profundidad, de su extensión, de la calidad de sus aguas, de cómo se formó a partir de un gran volcán que estalló hace unos "cuantos añitos"... pero no, no lo haré en este post, porque esos detalles, aunque son interesantes, no me llegaron tanto como lo hicieron sus gentes, las personas que han nacido y se han criado junto a sus aguas, esas personas que tienen dentro de sí una pequeñita porción del alma del lago más bonito del mundo.

Lago Atitlan, Guatemala
"Seño" con el traje tradicional esperando la barca

El alma del lago está en la seño que espera su barca sentada en el muelle, como hace cada mañana desde hace 52 años.

El alma también está en Francisco, un barquero que con 25 años lleva más de media vida transportando a turistas y lugareños desde San Pedro (la ciudad más importante del lago) a Santiago Atitlán. 

Lago Atitlan, Guatemala
Francisco, barquero en el lago Atitlán

Con su gorra puesta hacia atrás me explicó la forma en que los pescadores capturaban los peces con anzuelo para luego venderlos en los mercados. Me lo explicaba de manera entusiasmada y siempre mirando al frente.

 Me enseñó a reconocer el volcán de Santa Clara, también conocido como el "cerro de la nariz del indio", debido a su forma. Al descender, nos cruzamos con una "seño" que hacía su colada en las aguas "crecidas" del lago. 



cerro nariz del indio Lago Atitlan, Guatemala
Cerro Nariz del Indio

La sonrisa del muchacho casi perenne se transformó en un gesto que rozó la tristeza y la resignación tras intercambiar algunas palabras entre risas con la improvisada lavandera. Nos despedimos con un apretón de manos y con un "hasta pronto".

Lago Atitlan, Guatemala
"Seño" lavando en las aguas del lago Atitlán

El alma del lago Atitlán también está en Santiago, el policía. Fue una de las personas de las que más aprendí. Trabajaba para la municipalidad y pasaba horas y horas de pie en el muelle, tranquilo, dando pequeños pasos de un lado a otro, vislumbrando el horizonte y afinando el oído para anticiparse a la llegada de las barcas. Lo primero que me enseñó Santiago fue el nombre de casi todos los volcanes que se podían ver desde San Marcos de la Laguna: el volcán de San Pedro, el Atitlán, el Santiago, el Cerro del Oro...
Me gustaba oírle hablar en kaqchikel, una lengua que se remonta a la época maya usada por muchos lugareños de una parte del lago. Gracias a él pude decir mis primeras palabras en este idioma: adíós, buenos días, hasta mañana...

Lago Atitlan, Guatemala
Joven esperando la barca en el lago Atitlán

Me explicó también otra técnica de pesca usada por los pescadores del lago: colocaban redes a la caída de la tarde para luego recogerlas por la mañana.

pescador Lago Atitlan, Guatemala
Pescador en el lago Atitlán

Me gustaba escuchar a Santiago. No pude tomarle ninguna foto, pero la imagen que tengo de él es la de su sonrisa respetuosa y un tanto tímida que esbozaba en todo momento. Sus palabras transmitían tanta serenidad y tranquilidad... Quizá el entorno también ayudaba a eso.

El alma del lago también está en el profesor "pedrano" de mediana edad que daba clases en el pueblo de San Pedro. Me contaba que se llevaba a sus alumnos a limpiar el lago, para así hacerles conscientes de la joya que veían cada día. También supe por él que las aguas del Atitlán suben de nivel cada 52 años y descienden a su nivel normal al cabo de otros 52 años, según el calendario de algunos ancianos. Esto explicaría la crecida de las aguas en la zona en la que la "seño" estaba lavando.

Lago Atitlan, Guatemala
Crecida de las aguas del lago Atitlán

También me contó que bajo el suelo del lago había gas y que en un corto periodo de tiempo podrían venir grandes empresas internacionales a investigarlo, lo que supondría el deterioro del entorno. Sus palabras denotaban cierta tristeza al contarme que el Gobierno de Guatemala parecía dejarse llevar por los gobiernos de países importantes y por las grandes empresas multinacionales, dejando en cambio de lado los verdaderos problemas de su pueblo.

Y, por supuesto, el alma del lago Atitlán está en los más pequeños, en 2 niños de unos 10-11 años que, sin duda, fueron los que más huella dejaron no sólo en mí, sino también en mi compañera de viaje, Andrea.
Realmente fueron las 2 primeras personas con las que hablamos a nuestra llegada a San Marcos. En cuanto desembarcamos, allí estaban, llamando nuestra atención para que fuésemos con ellos a un hostel muy bueno que ellos conocían. Y finalmente así lo hicimos.

Desde ese primer momento, entablé una relación un tanto especial con los niños. Al principio nos perseguían a todos sitios. Cualquier excusa era buena para sacarnos alguna monedita. Además, el hecho de hablar español (y no inglés como la mayoría de turistas de ese pueblo) hacía que nos persiguiesen como si fueran nuestra sombra.

No obstante, poco a poco, las ganas de dinero fueron despareciendo y empezaron a interesarse por nosotros: de dónde éramos, qué equipo de fútbol nos gustaba, de dónde era mi gomina del pelo (ellos también llevaban)... Paulatinamente les fui cogiendo cariño. Yo me sentaba al borde del embarcadero mientras ellos jugueteaban, se peleaban, se reconciliaban y esperaban nuevas barcas.

Lago Atitlan, Guatemala
Esperando alguna barca en el lago Atitlán

La última noche fue la más especial. Estábamos sentados a la mesa del hostel. Ellos pululaban por allí y se sentaron con nosotros. En aquellos momentos pude ver a la parte más infantil que llevaban dentro, muy alejada de los alardes de picaresca con que nos sorprendían en el día a día. "Jose, Andrea, en Puerto Rico hay mucha gente rica, ¿verdad? Es que una vez vino un señor grande, muy grande, con dos señoras y me dio 100 quetzales (unos 10 euros) por enseñarles el pueblo. Andrea, Jose, ¿dónde está Puerto Rico? ?¿Y vuestro pueblo? ¿En vuestra ciudad es donde juega Messi? ¿Lo has visto? ¿Cuesta mucho dinero entrar a un partido? ¿Lo puedes ver por la televisión? ¿Dónde está Barcelona? Lejos, sí, debe de estar lejos".

Parecía que les habían dado cuerda. Así que empezamos nuestra clase de geografía, dibujando mapas, el de España, Guatemala, América en general. A cambio, ellos nos enseñaron a contar del uno al cinco en lengua kaqchikel, cuyos sonidos son casi impronunciables para mí. Andrea también les enseñó a contar en catalán.
La mirada de estos niños mientras les explicábamos dónde estaba Madrid, dónde estaba su lago, dónde jugaba Messi... es algo que no olvidaré.

Sus nombres eran Bartolo y Edgar. Aún hoy dudo de que fueran sus nombres reales pues a pesar de todo tenían cierto reparo en hablar sobre ellos. Sé que es muy probable que no los vuelva a ver más.

Ellos, como el resto de personas que he mencionado, no se imaginan que en estos momentos estoy hablando de ellos. Supongo que esto pasa mucho en la vida. A veces uno deja huella en las personas sin saberlo, sin ser consciente de hasta qué punto hemos llegado a ellos.

Con mi visita al lago Atitlán tuve la certeza de que un lugar es lo que es no sólo por su belleza, sino también por las personas que contribuyen a ella, compartiendo sus historias, sus miradas y sus sonrisas con aquellos que vienen de fuera. Y estas personas da igual que tengan 70, 30 o 10 años, porque cada una a su manera te dejará entrever esa pequeña parte del alma de la tierra que les ha ido moldeando.

Lago Atitlan, Guatemala
Preparado para surcar las aguas de Atitlán, el lago más bonito del mundo



El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Los momentos viajeros de 2013 en imágenes

Se acaba de nuevo otro año... Llega el momento de hacer balances, listas de recopilaciones, resúmenes... He de decir que el 2013 ha sido un año que ha dejado huella en mí, tanto a nivel viajero como personal. Iba a ser el año para reinventarse en todos los sentidos. Al final se termina este pequeño ciclo de 365 días y no tengo la sensación de haberme reinventado, aunque bien es cierto que tampoco soy el mismo que hace 12 meses.

atardecer en el rio nilo egipto
Se acaba el día, como este año, en el río Nilo

Ha sido un periodo de sorpresas, buenas, muy buenas, malas y muy malas. Un ciclo en el que tenido que despedirme de varias personas, de aquellos viajeros que no viajaron nunca y de aquel que siempre estaba ahí, el que siempre se reía cada vez que le hablaba de mi próximo viaje y me decía "¿pero de dónde sacas tantas vacaciones?"...

Pero las despedidas traen de la mano a las bienvenidas. Además de salir, también han entrado en mi vida nuevos viajeros. Ha sido el año de poder reír y disfrutar con los chicos de Ahora toca viajar y de Quaderns de bitàcola, de Aníbal Trejo, de Judith Tirados, Aristofennes y Neus; de experimentar en primera persona la fuerza y la humanidad de Mercè Mil Camins; de conocer personalmente por fin al gran Gildo Kaldorana. También ha sido el año en que ha empezado a dar sus primeros pasos bcnTB, la asociación de Travel Bloggers de Barcelona. Esto demuestra que no todo se acaba... hay cosas que comienzan a nacer...

Y tras esta breve reflexión personal, os dejo con los mejores momentos viajeros de Adictos a los viajes en 2013.

El año comenzó en Bilbao, Euskadi, en el norte de España.

museo guggenheim bilbao
Museo Guggenheim y Torre Iberdrola en Bilbao

Allá por el mes de marzo, tuve la oportunidad de pisar África de nuevo y visitar Egipto.

templo de abu simbel egipto
Templo de Abu Simbel en Egipto

Madrid también ha sido uno de los destinos de este año. Pude descubrir su cara más triste y melancólica y jugar con los reflejos, una afición que he conocido este año.

reloj de la puerta del sol madrid
Reloj de la Puerta del Sol reflejado, Madrid

El gran viaje del año fue a Guatemala y México, donde tuve la oportunidad de subir a volcanes, atravesar selvas, visitar ciudades coloniales, ver importantes ruinas mayas y navegar por las aguas de uno de los lagos más bonitos del mundo: el lago Atitlán.

lago atitlan guatemala
Lago Atilán, Guatemala


arco de santa catalina antigua guatemala
Antigua Guatemala


ruinas mayas palenque mexico
Ruinas mayas de Palenque (México)


También tuve la oportunidad de dar una vuelta por Europa: Bélgica (Flandes) y Holanda fueron los destinos elegidos.

amberes belgica
Amberes (Bélgica)

bruselas belgica
Bruselas

la haya holanda
La Haya (Holanda)

Y volví al norte de España. Esta vez a Galicia, concretamente a A Coruña, después de participar en una divertida acción de la aerolínea Vueling.

a coruña galicia
A Coruña

También he conocido un poquito más Cataluña. Pude pasear por la ciudad de Girona y comprobar que sus gélidas noches de diciembre son muy parecidas a las de Villacarrillo, mi tierra jiennense.


girona de noche
Girona

casco viejo girona
Calles del casco viejo de Girona

También ha habido momentos para el turismo rural. Pals, Monells, Besalú (Girona) o Rupit (Barcelona) fueron, entre otros, los pueblos elegidos.

calles de pals
Pals

rupit
Rupit

También he podido conocer mejor Barcelona. Pude disfrutar de una de las mejores puestas de sol en el Tibidabo.

atardecer en tibidabo
Fotografiando la puesta de sol


atardecer en barcelona
Barcelona al atardecer


Retrocedí en el tiempo en la Feria Modernista de Barcelona.

feria modernista en barcelona
Feria Modernista de Barcelona

Y entendí una de sus tradiciones más arraigadas: el "ou com balla".

ou com balla barcelona
Fuente con el huevo bailando sobre el chorrito de agua

2013 se acaba, pero comienza otro año. Un nuevo ciclo de incertidumbres, expectativas, ilusiones y nuevos viajes nos aguarda.

¡Feliz año nuevo a todos los adictos a los viajes!


El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.