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viernes, 24 de mayo de 2013

Vistas de Atenas desde la Acrópolis

Soy un amante de las vistas panorámicas (quizá por eso me guste tanto mirar por la ventanilla de los aviones) y de los atardeceres. Cada vez que viajo, intento ir a lugares desde donde poder disfrutar de unas buenas vistas del sitio que esté visitando. 
En esta ocasión, no tuve que investigar ni preguntar mucho para disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad de Atenas. ¿Por qué? Pues porque es en la Acrópolis, el lugar más visitado de la capital griega, desde donde se pueden disfrutar de unas magníficas vistas de la ciudad y su área metropolitana. 

vistas de atenas desde la acropolis
Atenas vista desde la Acrópolis
Contemplar Atenas desde la Acrópolis significar ver la ciudad a unos 156 metros sobre el nivel del mar; ver un mazacote de casas que se apiñan unas contra otras, envueltas a veces por una nube de contaminación, hasta las faldas de las colinas circundantes; observar el lugar donde habitan los 700.000 habitantes de Atenas, que ascienden a 3,8 millones si se suman los del área metropolitana.

vistas de atenas
Atenas y la colina de Filopapos (a la iaquierda)
En mi opinion, Atenas, vista desde arriba, tiene la apariencia de una ciudad gris, triste y solitaria, ajena al caos que se vive por la mayoría de sus calles más céntricas. La nota de color la pone el verdor de la colina de Filopapos y el majestuoso monte Licabeto.

vistas de atenas y la acropolis
Atenas, monte Licabeto (en el centro) y la Acrópolis (a la derecha)

El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Amanecer en el desierto del Sahara: de Asuán a Abú Simbel

Ver un amanecer en el desierto es una de esas cosas que estaban en mi lista de cosas que tengo que hacer en la vida, como ver auroras boreales. Digo estaba porque se puede decir que ya he presenciado la salida del sol en el Sáhara. Fue algo más o menos circunstancial, por lo que sigue estando todavía en las cosas por hacer. 

amanecer en el desierto del Sahara

El día que vi amanecer en el desierto Líbico, que forma parte del desierto del Sáhara, me encontraba en una furgoneta que me llevaba de Asuán (en el Alto Egipto) a los templos de Abú Simbel , en la región de Nubia (a pocos kilómetros de la frontera con Sudán). Debido a las altas temperaturas que se alcanzan en estas zonas de Egipto, las visitas se realizan normalmente por la mañana temprano, por lo que hay que levantarse bien pronto (a eso de las 3 de la madrugada) para salir en el convoy de Asuán que recorrerá casi 300 km a través de una carretera interminable por el desierto. 

Tenía por delante más de 5 horas de viaje al más puro estilo de los coches de los autos locos. Adelantando camiones, coches, yendo a unas velocidades impensables teniendo en cuenta el estado de la carretera… Baches, botes, sustos y algún que otro coscorrón en la ventanilla fueron mis compañeros de viaje. Pero a pesar de todo, mereció la pena. No sólo por lo espectacular de Abú Simbel, sino por dos pequeños detalles más: el cielo estrellado y el amanecer en el desierto. 

De lo primero no tengo ninguna foto. Imposible fotografiar el cielo desde una furgoneta a más de 90 km/h. Pero he de decir que es una de las cosas más bonitas y emocionantes que he visto nunca. Todo a oscuras a mi alrededor, tan solo los faros (poco potentes) de nuestro coche iluminando tímidamente la carretera; lejanas las luces del resto de coches que conformaban el convoy, apenas visibles; y arriba… millones y millones de puntos de luz que se extendían allá por donde me llegaba la vista, hasta el horizonte. No me cansaba de mirar y mirar. 

Estaba fascinado. Íbamos comiéndole minutos al tiempo y kilómetros a la carretera, pero yo seguía allí, medio tumbado en el coche, con la vista clavada en el cielo… El sueño empezó a hacerse fuerte y me dejé llevar, cayendo en un sueño superficial, roto siempre por los bruscos movimientos del vehículo. Me despertaba en cada bache que pillábamos, por lo que era casi imposible dormir. Esperaba paciente para ese amanecer en el desierto que tantas ganas tenía de ver. 

Y en el momento en que menos me lo esperaba, el cielo empezó a cambiar de tonalidades en el horizonte.

amanecer en el desierto del Sahara

Pegué mi cabeza al cristal de la ventanilla, al igual que lo hacía de pequeño, en el cristal de la puerta de mi casa, cuando comenzaba a nevar en Villacarillo. Tuve sensaciones del pasado. Me sentía expectante, no por ver los copos caer sino por ver los primeros rayos de sol al fondo, que empezaban a iluminar la oscuridad y a definir el extenso y monótono paisaje de arena que me rodeaba allá por donde mirara. 

amanecer en el desierto del Sahara

Estaba emocionado. Ver la inmensidad del desierto después de haber visto el infinito cielo estrellado hizo que me sintiera pequeño, muy pequeño.

amanecer en el desierto del Sahara

En esos momentos me encontraba lejos de casa, cruzando un mar de arena muy distinto al mar de olivos donde nací. Me acordaba de aquellos viajeros que no viajaron nunca, de mi familia… de mis amigos, dos de los cuales estaban a mi lado, rendidos por el sueño. 

amanecer en el desierto del Sahara

La luz iba ganando la partida a la oscuridad mientras yo seguía sumido en mis recuerdos, contemplando, por fin, un amanecer en el desierto.

amanecer en el desierto del Sahara


El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

domingo, 5 de mayo de 2013

10 consejos para viajar a Egipto

Como siempre, antes de emprender un viaje, me pongo a buscar información del destino, a leer blogs sobre experiencias de personas que ya hayan estado, a consultar guías... De todo lo que leí y de mi experiencia en Egipto aquí os dejo mis consejos para viajar a Egipto.

El tiempo en Egipto

Egipto es un país bastante caluroso, sea cual sea la época del año que se elija para viajar. También hay diferencias entre las distintas zonas geográficas del país. Así, por ejemplo, El Cairo y Alejandría, tienen un clima más suave que las áreas del centro o del sur, extremadamente calurosas en ciertos momentos del año. Yo viajé en la que se supone que es una de las épocas más aconsejables para viajar, en marzo (final de invierno y principios de primavera), pero pasé un calor bastante fuerte.
Durante el día, en la zona de Lúxor se llegaba con facilidad a los 28 grados y más al sur, en Assuán, superábamos los 30 grados. No quiero ni imaginar lo que puede ser estar allí en pleno julio o agosto. Es cierto que a la caída de la noche la temperatura desciende un poco, por lo que una chaqueta ligera se agradece.
En El Cairo, como ya he mencionado, tienen unas temperaturas más suaves.

El regateo y las propinas en Egipto

Para las compras, ármate de paciencia. La necesitarás durante el regateo que requiere casi todo. Es una forma de regatear algo distinta a la que se practica en China. En Egipto, por ejemplo, no vas a tener que usar una calculadora para mostrarle el precio que quieres pagar. Normalmente los comerciantes saben numerosos idiomas, entre ellos el español. A veces, puede resultar algo pesado y extenuante tener que regatear el precio de tantas cosas, incluidos los taxis. Si no estamos acostumbrados a regatear, tendremos la impresión de que nos están engañando en la mayoría de las veces. Intenta bajar a un poco más de la mitad del precio que te piden. A veces se puede comprar lo que quieres rebajado hasta un 60% o 70%, pero se necesita pericia y práctica para ello.
En cuanto al tema de las propinas en Egipto... Prepárate para tener la impresión de que hay que pagar propina casi hasta para poder respirar. De acuerdo, quizá esté exagerando, es mi vena andaluza que no puedo evitar que salga a veces... Ahora sí, en serio, te van a pedir propina para casi todo. Vas a sentir que las libras egipcias se evaporan de tus manos (y no precisamente por el calor). Todo, y cuando digo todo es todo, es "propinable". De hecho, muchos empleados de distintos sectores turísticos sólo viven de las propinas. Según algunas cosas que he leído, los guías turísticos tienen un salario base ínfimo que deben completar con sus propinas.

Medicinas, crema solar y antimosquitos en Egipto

Lleva siempre tu botiquín de viaje, pero para este destino no olvides en ningún caso los antidiarréicos y los medicamentos para las náuseas o vómitos. Es muy frecuente tener problemas gastrointestinales en Egipto, por lo que llevar estas medicinas nos pueden salvar de malos ratos.
No olvides tampoco llevar crema solar de un factor muy alto. El sol es muy potente, sobre todo en el Medio Egipto y en el sur. Ponte crema incluso si el día está nublado si no quieres salir del color de las gambas en las fotos.
Y, por supuesto, llévate una buena loción o spray antimosquitos, sobre todo si haces un crucero por el Nilo. Es muy agradable disfrutar de las noches estrelladas en la cubierta del barco, pero hay que evitar las picaduras de estos insectos.

Conducir en Egipto

Egipto no está hecho para corazones débiles o conductores inexpertos. No es un lugar fácil para conducir. Conducir por Egipto va a poner a prueba tu habilidad y tus nervios.
En Egipto, parece no existir las señales de tráfico o los semáforos. Para los viandantes no hay pasos de peatones y la gente cruza por donde quiere/puede.
En las carreteras te puedes encontrar con burros, camellos, vendedores, personas y niños que pasan o caminan... Además, algunas carreteras no están bien asfaltadas, por lo que encontrarás baches bastante importantes que pondrán a prueba los amortiguadores del coche y en peligro tu cabeza, al poder darte un buen coscorrón con el techo del vehículo. Tampoco es extraño ver que los coches y camiones adelantan aunque hayan vehículos que vienen de frente. Los automóviles que adelantan, suelen encender intermitentemente las luces como aviso, pero no lo hacen siempre.
La imagen que tengo del tráfico en las ciudades es de algo caótico y anárquico. El intermitente brilla por su ausencia, así como encender las luces del coche por la noche. ¡La mayoría va sin luces! Lo que está muy de moda es el claxon. De hecho, utilizan el claxon creo que para todo. Si quieren cambiar de carril, que lo hacen constantemente en plan zigzag, tocan el claxon; si quieren adelantar, tocan el claxon; si van a la velocidad de la luz y no van a parar, te avisan de que frenes tú tocando el claxon. Así que, prepárate para conducir con la sinfonía de los cláxones de fondo.
Ten en cuenta también que a veces se forman unos embotellamientos increíbles, sobre todo en las salidas o entradas de carreteras. Y en hora punta... échale imaginación de la que se lía.
Otro tema es el de la gasolina. Este combustible es barato en Egipto. El problema es que no está muy bien abastecido, por lo que se forman unas colas kilométricas a la entrada de las gasolineras.


El agobio de los comerciantes en Egipto

Cuando estés en zocos, bazares o zonas comerciales turísticas es muy posible que te sientas excesivamente agobiado por los comerciantes de las tiendas. Vendrá uno enseñándote un papiro, dos papiros, un escarabajo... Otro vendrá con una chilaba, un busto de Cleopatra o una pirámide de alabastro... Puede que te rodeen, que te cojan del brazo para mostrarte su tienda o que te den un pañuelo diciéndote que es gratis... Todo son estrategias para captar tu atención y compres. Si eres de los que te pones nervioso con este tema, ve concienciándote de que esto va a pasar. Y ve aprendiendo una de las palabras mágicas: "shukran" (gracias en árabe). Cuando veas que los comerciantes se abalanzan sobre ti y no estás por la labor de comprar nada, mira al infinito (que nunca haya contacto visual) y di shukran. En cuanto haya un mínimo de interacción, ya estás perdido.
Otra cosa es el tema de los niños. Hay niños que se acercan vendiéndote cualquier cosa. En este caso, te aconsejan que no les compres nada, ya que si se hace, se está propiciando que este tipo de prácticas se continúen llevando a cabo.

El agua en Egipto

Supuestamente el agua de El Cairo y del resto de grandes ciudades egipcias está clorada, pero se recomienda no tomarla. Así pues, bebe agua embotellada y evita tomar bebidas con cubitos de hielo.
No tomes fruta con piel, pélala.
El té y otras infusiones se pueden tomar sin problemas, pues se preparan con agua hervida.


Las fotografías en Egipto

En muchos lugares turísticos está prohibido hacer fotografías. Los guías siempre subrayan que en estos sitios no se tomen fotos, ya que es posible que te multen. En el Valle de los Reyes, por ejemplo, no se pueden sacar fotografías en el interior de las tumbas. Si se dan cuenta, es posible que te amenacen con llevarte a la policía. No obstante, lo que muy posiblemente estén buscando es que les des algo de dinero.
Evita ser descarado a la hora de fotografiar a la gente por la calle. Algunas personas se pueden sentir intimidadas  molestas y ofendidas por este hecho.


Viajar por libre o contratar excursiones en Egipto

Mucha gente se pregunta si se puede o no viajar por libre en Egipto. La respuesta es sí. Se puede viajar por libre, pero hace falta disponer de bastante tiempo. Egipto cuenta con una red de autobuses y trenes que permite desplazarse a lo largo y ancho del país, pero se necesita tiempo y flexibilidad para ajustarse a los horarios. Lo que pasa es que es mucho más cómodo y eficiente contratar alguna visita o tours, de ese modo te olvidas de negociaciones, regateos... Eso sí, te costará tres o incluso cuatro veces más que si lo hicieras por tu cuenta.
Un lugar al que es difícil llegar por uno mismo es a Abú Simbel. Allí se va en convoy, por lo que es más complicado ir por libre. No obstante, me consta de que ha habido gente que lo ha hecho.
Si vas a Egipto con un tour organizado y con excursiones contratadas desde tu país, es posible que cuando llegues allí, intenten venderte otras excursiones adicionales. Si no aceptas o intuyen que tienes planeado hacerlas por tu cuenta, es posible que te pongan mala cara y te adviertan de todos los peligros habidos y por haber que tiene Egipto. Pero tranquilo, las cosas no son tan feas como las pintan.

Cómo desplazarse en El Cairo

Una de las mejores formas para moverse por El Cairo es en taxi. Parar a un taxi es muy fácil. Por regla general es una utopía que usen el taxímetro, así que debes negociar el precio con el taxista. Es muy habitual contratar al taxista por un día entero. Le expones los lugares que quieres visitar, el tiempo que vas a estar en ellos y negocias el precio. Ellos se adaptan a todo y en general son bastante amables. Lo lógico es que hagas una carrera con uno y dependiendo de cómo lo veas, de su actitud, plantearle que te lleve durante el resto del día o durante los siguientes días. Es una forma muy eficiente y realmente económica de conocer la ciudad. Además, los taxistas saben de todo y se hacen entender como buenamente pueden, así que es otra forma de acercarse a la población local y sumergirse en la cultura egipcia.

El tabaco en Egipto

Los fumadores encontrarán Egipto como una especie de paraíso, pues se fuma en todos sitios. Además, el tabaco es muy barato. También resulta curioso que con frecuencia los hombres te suelan ofrecer cigarrillos.
Si bien la marca de tabaco más popular en Egipto es Cleopatra, también se pueden encontrar otras marcas, como Marlboro, elaboradas allí. Su concentración de alquitrán es mayor que la de los cigarrillos de España.
Si quieres comprar tabaco para llevártelo a tu país, ten en cuenta que puedes sacar del país 2 cartones por persona (dato en vigor en la fecha de publicación de este post: mayo de 2013).


El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

martes, 30 de abril de 2013

Trinidad, la perla colonial de Cuba

Trinidad era una de las ciudades de Cuba que más ganas tenía de visitar. Tenía muchas expectativas puestas en ella, y la verdad no me defraudó en absoluto. El trayecto de 6 horas en autobús desde Varadero valió la pena. No todos los días se visita una de las ciudades coloniales mejor conservadas de Cuba y de toda América, "detalle" que la llevó a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

iglesia y calle de trinidad cuba

Trinidad pertenece a la región central de la isla y se sitúa en el sur de la provincia de Sancti Spiritus. Su historia se remonta a comienzos de 1514, cuando Diego Velázquez de Cuéllar fundó la Villa de la Santísima Trinidad, la tercera ciudad fundada por la Corona Española en Cuba.

casa colonial trinidad cuba

Al llegar a la estación de autobuses de Trinidad, se me acercaron varias personas ofreciéndome alojamiento en casas particulares, pero yo ya había reservado una habitación con antelación. Me alojé en el Hostal Dr. Suárez y Sra. Addys, quien estaba esperándome en la estación para llevarme a su casa (un aperitivo de la cortesía y del buen trato que recibí en todo momento durante mi estancia con ellos).

iglesia san francisco Trinidad Cuba

El cielo estaba gris, me seguía acompañando como en los días anteriores, y las previsiones no eran nada optimistas. Según me contó Addys, la zona había sufrido una de las sequías más fuertes de los últimos años y las lluvias de esos días estaban viniendo muy bien, aunque ya les parecía un tanto excesivo y extraño. Es lo que tienen los coletazos de una depresión tropical...

calle empedrada y casa en trinidad cuba

Tras dejar mi mochila en la casa, me lancé a conocer Trinidad.

calle empedrada trinidad cuba

Lo primero que me me llamó la atención fueron sus calles empedradas. Es algo que me encanta.

calle trinidad cuba

Me recuerdan a las de la parte antigua del pueblo donde nací, Villacarrillo.


Y lo segundo que me dejó boquiabierto fue el colorido de sus casas y la opulencia de algunos de sus palacetes y casas señoriales que hay repartidos por la villa. El origen de estas construcciones data del siglo XIX, cuando llegaron a Trinidad las familias Iznaga, Borrell y Brunet, que se dedicaron a la industria azucarera, un negocio muy próspero con el que llegaron a hacer grandes fortunas.

palacio cantero museo municipal trinidad cuba

Uno de estos palacetes es el Palacio Cantero, construido en estilo neoclásico a principios de 1800. Hoy en día alberga el Museo Municipal Trinidad, que hace un repaso de la historia de Trinidad y la región. Desde su torre, a la que se accede desde el patio, se pueden divisar unas espléndidas vistas a la ciudad y al mar.

vistas de trinidad cuba

No muy lejos de aquí, se encuentra la iglesia de San Francisco de Asís, cuya colorida torre, al ser la estructura más alta de la ciudad, es fácilmente visible desde numerosos puntos de Trinidad; así que es un punto de referencia muy útil para orientarse.


calles de trinidad cuba

El corazón colonial de la ciudad está en la Plaza Mayor, presidida por la iglesia Mayor Santísima Trinidad, uno de los templos más grandes de Cuba. Su construcción duró 75 años.

iglesia de la santisima trinidad cuba

En esta plaza se respira un ambiente especial. Lo mismo puedes encontrar a un grupito de personas bailando y haciendo música que a algunos jovenzuelos jugando al fútbol, algunos de ellos descalzos, sobre el empedrado terreno de juego.

plaza mayor trinidad cuba

Las lluvias me estaban dando una tregua, así que decidí ir a la Casa de la Música, uno de los mejores lugares de Trinidad para tomar algo al aire libre mientras escuchas música en directo. Se encuentra al final de las escaleras de piedra situadas junto a la gran iglesia de la Plaza Mayor. Estaba disfrutando como un niño, descansando, escuchando, haciendo fotos, escribiendo, refrescándome con una TuKola (la Coca Cola cubana), cuando, de repente, empecé a sentir en mi piel unas pequeñas gotas de lluvia... ¡Era la hora de resguardarse! Empiezan a caer cuatro gotas, pero cuando menos lo esperas, comienza el diluvio universal.

casa de la musica trinidad cuba

Y así fue. Una vez más, el cielo cubano parecía deshacerse en agua de lluvia, que los muchachos futboleros usaron como ducha después del partido.

lluvias en trinidad cuba

La tormenta empezó a pasar, la noche comenzaba a caer y la tranquilidad más absoluta invadió Trinidad. Era el momento de volver a la casa de Addys para cenar, pero antes tenía que disfrutar de esos momentos de calma callejeando por las calles mojadas de Trinidad.

El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

miércoles, 17 de abril de 2013

Madrid en blanco y negro

Madrid ha sido desde siempre una ciudad que me ha gustado. Tardé muchos años en visitarla, pero desde que puse por primera vez el pie en ella, siempre tengo ganas de volver.

Estanque y monumento a Alfonso XII en el Parque del Retiro
Estanque y monumento a Alfonso XII en el Parque del Retiro

Casi todas las veces que he ido, he encontrado una ciudad alegre, dinámica, juerguista. Gente siempre por sus terrazas y calles de los barrios de La Latina, Lavapiés o Malasaña. Vida en la calle, como yo digo, y que se parece más o menos al estilo de vida de Andalucía.

Fuente en el Parque del Retiro
Fuente en el Parque del Retiro

No obstante, hay veces que Madrid oculta esa sonrisa y se encierra en sí misma, como le pasa a todo el mundo, y muestra su cara más nostálgica y melancólica. Como a muchos les pasa en los días fríos y grises.

Parque del Retiro madrid
Parque del Retiro
Hace unos días, tuve la suerte de poder conocer esa otra cara de Madrid al poder pasear por sus calles bajo la lluvia, con el cielo a veces blanco, otras negro, sobre mí.

Parque del Retiro madrid
Parque del Retiro
Evidentemente, a pesar de estar lloviendo, me dispuse a intentar plasmar esa atmósfera "tristona" que lo invadía todo con mi cámara de fotos, al igual que hice en Miyajima, aquella isla de cuento en japón. El resultado es este, un intento de foto ensayo sobre Madrid en blanco y negro.

Palacio de Cristal en el Parque del Retiro madrid
Palacio de Cristal en el Parque del Retiro

Estanque y monumento a Alfonso XII en el Parque del Retiro madrid
Estanque y monumento a Alfonso XII en el Parque del Retiro

Paseando por el Retiro madrid
Paseando por el Retiro

Puerta de Alcalá madrid
Puerta de Alcalá

Palacio de Telecomunicaciones madrid
Palacio de Telecomunicaciones

Calle de Alcalá madrid
Calle de Alcalá

Edificio Metrópolis madrid
Edificio Metrópolis

Banco de España madrid
Banco de España

Sede del Instituto Cervantes madrid
Sede del Instituto Cervantes

Edificio Metrópolis madrid
Edificio Metrópolis

Plaza de Callao madrid
Plaza de Callao

Gran Vía de Madrid
Gran Vía de Madrid

gran vía madrid
Gran Vía

Calle de Alcalá madrid
Calle de Alcalá

Templo de Debod madrid
Templo de Debod

Alrededores Templo de Debod madrid
Alrededores Templo de Debod

Palacio Real y Jardines de Sabatini madrid
Palacio Real y Jardines de Sabatini

Palacio Real madrid
Palacio Real

Arco en Plaza Mayor madrid
Arco en Plaza Mayor



Plaza Mayor madrid
Plaza Mayor

Bar típico madrileño
Bar típico

Puerta del Sol madrid
Puerta del Sol

Plaza de Santa Ana madrid
Plaza de Santa Ana

El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.