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jueves, 16 de febrero de 2012

El Reloj Astronómico de Praga

Faltan escasos 5 minutos para la 1 del mediodía. A pesar del frío de diciembre en Praga, los turistas se agolpan bajo la torre del Ayuntamiento de la Plaza de la Ciudad Vieja. Se palpa el nerviosismo, la emoción contenida de algo muy esperado. Sigue llegando gente. Los niños se suben en los hombros de sus padres para tener unas mejores vistas y ver lo que pasará. En sus miradas se refleja la ilusión de lo desconocido. No saben muy bien qué hacen delante de ese extraño artilugio que bien parece un reloj, pero confían en el criterio de sus papás y, nerviosos, como el resto de la gente allí congregada, esperan a que pase “algo”. La hora se acerca. Todo el mundo tiene preparadas sus cámaras fotográficas y videocámaras. El momento hay que inmortalizarlo, no todos los días se está delante de un reloj astronómico del siglo XV, el reloj medieval más famoso del mundo.


Y comienza la función… acompañada de un murmullo generalizado, mezcla de emoción y satisfacción, de todas las personas allí concentradas. Todas las miradas se dirigen a las dos puertecitas por las que empiezan a desfilar los Doce Apóstoles precedidos por San Pedro, a la vez que otras cuatro figuras que flanquean el reloj empiezan su juego para llamar la atención de los allí presentes. Estos cuatro personajes representan a la Vanidad, que se mira en su espejo; la Avaricia, que mueve su bolsa de dinero; la Muerte, que blande una guadaña y tira de una cuerda que hace tocar una campana; y la Lujuria, representada por una figura que mueve la cabeza, en señal de que está siempre acechando. Al acabar el desfile, las puertas se cierran y un gallo, ubicado en el centro de la torre, aletea y sorprende a la multitud con un quiquiriquí provocando las risas de la multitud. Después, suenan las campanas y como broche final una persona ataviada con vestimenta de la época hace sonar su trompeta desde lo más alto de la torre, arrancando los aplausos del personal.


El Reloj Astronómico de Praga es, junto con el Puente de Carlos, uno de los símbolos de la ciudad y de la República Checa. Fue construido en 1410, si bien ha ido sufriendo reparaciones y adiciones a lo largo de su historia. Se compone de 3 partes bien diferenciadas: el cuadrante astronómico (parte más antigua del conjunto), que indica las horas y representa las posiciones del Sol, la Luna y otros aspectos astronómicos; las figuras animadas, que representan las alegorías antes mencionadas; y el calendario circular, compuesto por medallones que representan los meses del año.


Actualmente, el 75% de las piezas que componen el reloj son originales. El artilugio indica tres tipos de hora diferentes: la hora europea (en números romanos), la hora bohemia (indicada en la parte exterior del reloj) y la hora babilónica (representada en cifras arábigas en la parte interior del reloj).

Si en tu visita a la capital checa quieres ver el Reloj Astronómico de Praga en acción, tan sólo debes ir a la Plaza de la Ciudad Vieja un poco antes de cada hora en punto, eso sí, las horas en punto comprendidas entre las 9 de la mañana y las 9 de la noche, ya que los Apóstoles y el gallo “descansan” el resto de horas.



El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

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