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jueves, 23 de febrero de 2012

Atardecer en el lago (congelado) de Puigcerdà

Me acerqué al borde y me detuve a contemplar el estanque congelado  que se extendía a mis pies. La capa de hielo debía de tener un palmo de grosor y en algunos puntos  relucía como cristal opaco…
Estas frases están extraídas del libro El juego del Ángel, de Carlos Ruiz Zafón, y bien reflejan la realidad que me encontré aquella tarde de invierno en el lago de Puigcerdà, un pequeño pueblo de Girona ubicado junto a la frontera de Francia, en el Pirineo Catalán.

Hacía frío, el sol empezaba a esconderse y su luz anaranjada quedaba reflejada en el hielo y en el agua del lago, sumiendo en la oscuridad los grandes caserones con torreones afilados que lo rodeaban, como la señorial Villa Paulita, erigida a sus orillas.

Mientras tanto, las aves del lago, en su mayoría patos, ocas y cisnes, se afanaban por captar los últimos rayos de sol, a sabiendas de que una noche más la temperatura volvería a bajar de 0 grados, congelando de nuevo las pocas zonas que se habían derretido durante el día.



El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

5 comentarios:

Muy bonitas fotos.
Parece que ya ha pasado el frio, por lo que los patos, ocas y demás, podran regocijarse mejor en el lago.
Buen post
Saludos

Gildo, hacía un frío increíble, pero al solecito se estaba bien, la verdad. Gracias por tus comentarios!

Preciosas las fotos! transmiten mucha paz....

Gracias por vuestros comentarios! Seguiré a la caza de atardeceres como este para compartirlos!

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