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martes, 10 de julio de 2012

Mi viaje a Cuba: los grandes momentos II

Después del primer post sobre los grandes momentos de mi viaje a Cuba, llega el momento de completar la lista.

Los coches en Cuba

La Habana y toda Cuba en general es un gran museo al aire libre de coches antiguos. El hecho de que con la revolución de 1959 se dejara de importar automóviles de Estados Unidos, hizo que los coches existentes se mantuvieran, se cuidaran y se usaran hasta el día de hoy. Ver circular estos coches por las carreteras y calles del país es una auténtica experiencia para el oído, la vista y el olfato. Algunos motores siguen siendo los originales, y ese pequeño rugir no pasa inadvertido ni siquiera para alguien que apenas entiende de coches, como yo. También es muy característico el olor a gasolina quemada que van dejando algunos a su paso.



Trinidad

Trinidad es una ciudad detenida en el tiempo. Las calles adoquinadas, los niños jugando en la calle, los coches antiguos, la tranquilidad que se respira en sus plazas, las coloridas fachadas de sus casas coloniales y palacios dan una atmósfera especial a esta villa ubicada en el sur de la isla. Por si fuera poco, mi visita a Trinidad coincidió con la celebración de las fiestas de Carnaval, que tienen lugar en... ¡junio! Si la música ya está omnipresente en la isla durante todo el año, en fiestas apenas hay un segundo de silencio.



La gente

El alma de Cuba es su gente. En todos los lugares que visité me encontré con personas de las que me llevo un trocito de ellas en forma de recuerdo.

Taxistas con un nivel cultural elevadísimo, guías turísticos, Julia (la camarera de habitación del Hotel Meliá Las Américas de Varadero), Addys y José (nuestros anfitriones en Trinidad), la vendedora de souvenirs de la Plaza de la Catedral o los camareros del lobby bar del Hotel Sevilla de La Habana son personas que hicieron mi viaje a Cuba especial. En próximos posts contaré algo más sobre ellos. De momento, os presento a los camareros del bar del vestíbulo del Hotel Sevilla, con quienes mantuvimos interesantes conversaciones sobre geografía cubana y sobre si las aguas que bañan Varadero son o no del mar Caribe.



La comida cubana

Antes de ir a Cuba, me comentaron que la comida cubana era algo monótona, pero aun así, es muy sabrosa (al menos para mí, que me encanta comer). El arroz está muy presente en la gastronomía de la isla, al igual que los frijoles. Combinando estos dos ingredientes se obtiene el famoso congrí cubano. En una paladar (restaurante de propiedad privada) tuve la oportunidad de tomar tostones, una comida a base de trozos de plátanos aplanados y fritos, y ropa vieja, un guiso a base de carne que proviene posiblemente de la gastronomía canaria. Ni qué decir tiene que se toma también mucha langosta y pescado y numerosas variedades de frutas y sabrosos batidos que se hacen con ellas, una auténtica experiencia para el sentido del gusto.



El callejón de Hamel


Un gran descubrimiento en La Habana. El callejón de Hamel es un espectáculo para los sentidos: murales coloridos, versos del artista Salvador González que tocan los sentimientos, el olor a los habanos cubanos, la música, la santería... Todo está envuelto por una atmósfera especial, peculiar, muy distinta a lo que se ve en el resto de La Habana.


Mojitos, daiquirís, piñas coladas, bucaneros, tukolas...


Con el calor tropical de la isla, cualquier bebida es buena. Desde los famosos mojitos de la Bodeguita del Medio o los daiquirís de El Floridita, hasta la piña colada. Sin olvidar la cerveza bucanero o las tukolas, las versiones cubanas de las famosas Coca Colas. El sabor es bastante diferente, algo más dulce, con un ligero gusto a caramelo.



Paisajes espectaculares

En mi viaje en autobús de Varadero a Trinidad tuve la oportunidad de atravesar la isla de Cuba de norte a sur, pasando por ciudades importantes, como Cienfuegos o Santa Clara, lugar donde está la tumba del Ché Guevara. Pero lo que más me llamó la atención eran los paisajes de un verdor intenso. Pude contemplar desde extensiones enormes de plataneras hasta altas montañas recubiertas de árboles tupidos propios de alguna película, como Jurassic Park.



El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

5 comentarios:

Que bonito y que envidia.
Tengo pendiente toda mi vida el hacer un viaje a Cuba.
Cuando viví en Miami hice muy buenas amistades procedentes de esa isla.
Saludos

Espectacular. ¡Grandes momentos sí señor!

Gracias por vuestros comentarios!
@xixerone, intento cada día seguir mejorando las fotos que hago. Mi siguiente paso es hacer un curso de fotografía. A ver si lo hago pronto.
@Gildo, Cuba te dejaría con la boca abierta. Tú ya has tenido cierto contacto con la isla, por tus amistades de cuando estuviste en Miami. Ya sabes cómo es la gente, tienen una "chispa" especial. Espero que puedas viajar pronto a Cuba.
@Patricia, fueron momentos muy especiales. Iré desarrollando poco a poco mis experiencias en el blog.

Tal y como lo cuentas no queda mas remedio que poner a Cuba en la lista de cosas pendientes!

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