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jueves, 15 de octubre de 2015

Viaja a Islandia al menos una vez en la vida, no lo olvides

Viajar a Islandia al menos una vez en la vida. Sí, esa es la conclusión a la que he llegado después de mi viaje a Islandia. La gente que me conoce ya sabe que desde siempre he querido visitar Islandia, ese pequeño país ubicado en los límites del círculo polar ártico, entre Europa y América.

Por mucho que uno vea fotografías o vídeos de esta isla de hielo y fuego no se hace una idea de lo que le espera allí. La mayoría de sus paisajes son irreales, como si estuvieran sacados de otro mundo o preparados para una película de ciencia ficción. Eso sí puede estar reflejado en las fotos, pero lo que no se puede captar es la atmósfera que hay allí, el ambiente, las sensaciones. El silencio, la soledad, el dramatismo y desolación de las zonas volcánicas, la imperturbable presencia de los glaciares, la fuerza y los sonidos de la energía de la Tierra, el estruendo del agua al caer por los cientos de cataratas que discurren por la isla, la inquietante y emocionante visión de las auroras boreales en las gélidas noches... Sencillamente, Islandia es un país que hay que visitar al menos una vez en la vida.

Kirkjufell
Kirkjufell
Mi viaje a Islandia duró 10 días y decidí, junto a mi compañero de viaje, dar la vuelta a la isla. Quizá era un poco pretencioso, pero preferimos llevarnos una visión general a explorar tan sólo un par de regiones del país. Íbamos concienciados de que pasaríamos mucho tiempo en el coche, que haríamos muchos kilómetros (2394 al final) y que quizás nos acabaríamos cansando. Pero nada más lejos de la realidad, pues el mero hecho de conducir por Islandia era ya una forma de adentrarnos en sus bellos paisajes, de ir conociendo la isla. De hecho, algunos de los mejores paisajes que hemos tenido la oportunidad de contemplar los hemos visto desde las carreteras, que, sin duda alguna, son de las más escénicas del mundo. Por otro lado, convenimos que para dormir haríamos acampada (libre o en camping) o usaríamos el coche. Todo estaba pensado para ahorrar (Islandia es un país muy caro) y para tener una total libertad de movimientos.



Nuestro vuelo a Islandia (de Barcelona a Keflavik, el aeropuerto internacional de Reykjavik) duró unas 4 horas y fue allí donde comenzó nuestra ruta #Islandiadictos. Tras hacer los trámites del coche de alquiler nos pusimos en marcha. Comenzaban los 10 días de aventura. Íbamos a seguir la carretera 1, la carretera de circunvalación que rodea la isla, aunque haríamos una serie de desvíos para explorar otras zonas. *Atención, si se alquila un turismo no se puede circular por las carreteras catalogadas como F.

Nuestro primer día lo pasamos en la península de Snaefellsnes. Aquí se encuentra el Snaefellsjökull, el volcán donde Julio Verne estableció al entrada al centro de la Tierra en su famoso libro Viaje al centro de la Tierra. También hay pueblecitos pesqueros, como Stykkishólmur.

Stykkishólmur
Stykkishólmur
Esta península es como una Islandia en miniatura, pues tiene volcanes, glaciares, campos de lava y las omnipresentes cascadas.
Volcán Saxhóll
Volcán Saxhóll
La primera noche la hicimos cerca de una gasolinera, a la entrada del pueblo de Blönduós, a medio camino entre la península de Snaefellsnes y nuestra próxima etapa: la península de Tröllaskagi, en el norte de la isla.
Península de Tröllaskagi
Península de Tröllaskagi
Queríamos visitar la península de Tröllaskagi porque habíamos leído que tenía un cierto aire a los Fiordos Occidentales, región que no visitaríamos por su difícil acceso y falta de tiempo. Realmente quedamos muy satisfechos con nuestra visita a esta península.
Siglufjordur
Siglufjordur, pequeño pueblo en la península de Tröllaskagi
Serenos fiordos en una soledad absoluta nos estaban esperando. Una zona de auténticos paisajes de fondo de pantalla de ordenador.

Península de Tröllaskagi
Península de Tröllaskagi
La siguiente noche acampamos en Akureyri, la segunda ciudad más importante de Islandia, la capital del norte, como la llaman.

Akureyri
Akureyri
Por la tarde dimos un breve paseo por la ciudad y al día siguiente nos dirigimos a una de las cataratas más bonitas de Islandia: Godafoss, la cascada de los dioses.

Cascada de Godafoss
Cascada de Godafoss
Tras ella, pusimos rumbo a la zona del lago Mývatn (pronunciado algo así como [mivaut]).

Lago Mývatn
Lago Mývatn
Se trata de una zona donde se puede contemplar en primera persona la energía geotérmica de la Tierra, como en Bjarnarflag y Hverir.

Bjarnarflag
Bjarnarflag

Hverir
Hverir
Ahí nos esperaban fumarolas, lodos burbujeantes, aguas saliendo del interior de la tierra a más de 100 grados de temperatura, la cueva de lava Grjótagjá, el cráter del volcán Viti y la zona volcánica de Leirhnjúkur. Sin duda una de las zonas más raras e impactantes de Islandia.

Hverir
Hverir
Cueva Grjótagjá
Cueva Grjótagjá
Zona volcánica de Leirhnjúkur
Zona volcánica de Leirhnjúkur


Aquí también se encuentran los baños termales de Mývatn. Más pequeños y menos famosos que la Laguna Azul, cerca de Reikiavik, pero menos masificados y más económicos.

baños termales de Mývatn
Baños termales de Mývatn
Ese día hicimos noche a las "puertas" de la cascada Dettifoss, la cual visitaríamos al día siguiente, junto a la cascada de Selfoss. Están muy cerca la una de la otra, a un pequeño paseo de 10 minutos.

Cascada Dettifoss
Cascada Dettifoss
Después de esto, teníamos previsto visitar los Fiordos del Este... Pero la lluvia hizo acto de presencia. Una lluvia muy intensa y sin pausa, lo que nos llevó a pasar por la zona simplemente, sin poder disfrutarla al 100%. Eso sí, tuvimos la suerte de ver Seydisfjördur, un encantador pueblecito enclavado al final del fiordo.

Seydisfjördur
Seydisfjördur
Como las lluvias seguían y seguían y la niebla nos impedía ver nada, decidimos continuar nuestro camino en dirección sur, hasta Höfn, donde hicimos noche en el coche y nos despertamos con un bonito amanecer.

Amanecer en Höfn
Amanecer en Höfn
Höfn
Höfn
Y desde Höfn nos dispusimos a conocer el sur de Islandia, una de las zonas más impresionantes de la isla. El trayecto de unos 200 km entre Höfn y Kirkjubaejarklaustur es increíble. 

Glaciar Fjallsárlón
Glaciar Fjallsárlón
Unos paisajes inimaginables: glaciares, montañas, prados verdes, deltas de ríos, prados verdes con ovejitas, volcanes, cascadas...

Sur de Islandia
Sur de Islandia
De entrada, nos encontramos con la laguna glaciar de Jökulsárlón. Sencillamente indescriptible.

Laguna glaciar de Jökulsárlón
Laguna glaciar de Jökulsárlón
Laguna glaciar de Jökulsárlón
Laguna glaciar de Jökulsárlón
Más tarde llegamos a Skaftafell, en el Parque Nacional de Vatnajökull.
Trekking por Skaftafell
Trekking por Skaftafell
Allí hicimos un trekking por la zona.

Cascada de Svartifoss
Cascada de Svartifoss
Visitamos la cascada de Svartifoss y continuamos hasta el mirador de Sjónarnipa, donde estuvimos un rato sentados, hipnotizados, por el glaciar Skaftafellsjökull.

Glaciar Skaftafellsjökull
Glaciar Skaftafellsjökull
Hicimos noche en el camping del centro de visitantes y a la mañana siguiente viví uno de los momentos inolvidables del viaje, un pequeño trekking por el glaciar Falljökull. Calzarte los crampones y caminar sobre el hielo es algo que recordaré siempre.
Trekking por el glaciar Falljökull
Trekking por el glaciar Falljökull
Hecha la excursión, pusimos rumbo a Vik, donde contemplaríamos Reynisdrangur, unas formaciones rocosas en la playa de arena negra que, según cuenta la leyenda, son trolls petrificados que fueron sorprendidos por la luz del sol.
Reynisdrangur, Vik
Reynisdrangur, Vik
En este punto, volvió la tan molesta lluvia y el viento... Pese a todo, conseguimos visitar la cascada de Skógafoss y Seljalandsfoss.

Cascada de Skógafoss
Cascada de Skógafoss
También pasamos por la zona del volcán Eyjafjallajökull, aquel cuya erupción paralizó el espacio aéreo de Europa durante unos días de 2010. Desde la carretera se podían ver granjas destruidas por aquella erupción.

Esa noche hicimos noche cerca de la cascada de Gullfoss, una impresionante catarata que visitaríamos al día siguiente.

Cascada de Gullfoss
Cascada de Gullfoss
Como también hicimos con la zona de Geysir y el géiser Strokkur.

Géiser Strokkur
Géiser Strokkur
Luego fuimos al Parque Nacional de Thingvellir, el lugar donde se ubicó el primer parlamento del mundo, allá por el siglo X, y donde se encuentra la unión de las placas tectónicas Euroasiática y Americana.
Parque Nacional de Thingvellir
Parque Nacional de Thingvellir
De alli, pusimos rumbo a la Reikiavik o Reykjavík, la capital, donde pasaríamos el último día y medio. Para reponer fuerzas después de todo lo que habíamos hecho nos alojamos en una casa particular de airbnb.

Sólfar, el Viajero del Sol, Reikiavik
Sólfar, el Viajero del Sol, Reikiavik
En Reikiavik visitamos el casco antiguo de la ciudad, la Hallgrímskirkja, el edificio más alto de Islandia, y salimos también por la noche.

Hallgrímskirkja
Hallgrímskirkja
Además, tuvimos la suerte de poder contemplar una aurora boreal a unos 50 km de Reykjavik. Sin duda, fue el broche de oro al gran viaje por Islandia.

Aurora Boreal en Islandia
Aurora Boreal en Islandia
Próximamente, iré escribiendo más posts sobre Islandia, ampliando la información de este artículo. Si quieres estar al día de nuestras aventuras por Islandia y por el mundo y recibir nuestros post por email, haz click aquí.


El autor

José Luis es un andaluz afincado en Barcelona desde hace ya un tiempo. Su pasión es descubrir nuevas culturas, viajar y escribir. Por ello realizó estudios de traducción e interpretación, una forma bastante acertada de aunar estas tres aficiones. Se define como una persona inquieta y curiosa, adicto a los viajes y al chocolate y amante del deporte, sobre todo el tenis. Prefiere los lugares tranquilos y solitarios y los rincones por descubrir.

2 comentarios:

Hola José Luis,

Me llamo Andrea y estoy pensando en ir a Islandia el verano que viene (Agosto). HE leído tu post y tengo unas preguntas que hacerte.

Gracias :)

Ya estaba en mi lista de futuros viajes y ahora más todavía. Lo de conducir, estoy de acuerdo contigo, muchos de los paisajes más bonitos de un viaje se descubren gracias a las horas de carretera. Yo he hecho viajes de más de 8000 y 9000 km en poco más de 20 días y nunca me he cansado y hemos tenido tiempo de disfrutar de todo. Es cuestión de madrugar y elegir una buena carretera panorámica.
Preciosas tus fotos, gracias por compartirlo :)

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